Analisis post electoral de las europeas: frente a las opiniones, siempre es bueno tener datos.

Estas últimas semanas hemos tenido que escuchar innumerables opiniones sobre el vuelco electoral que ha supuesto el resultado de las elecciones europeas. Las opiniones, ni se pueden refutar, ni se pueden contrastar, son algo propio de cada uno que te crees o no te crees en función de lo buen orador que sea el que la da. Pensamos que frente a eso, es necesario utilizar las herramientas de la ciencia política, para no equivocarnos en el análisis y en los pasos que se deben dar a futuro. Este artículo no pretende ser un análisis en profundidad, sino una breve reseña que nos ayude a debatir con datos y no opiniones.

resultados

En todo análisis electoral, tanto previo como posterior a las elecciones, más que el voto declarado, es muy importante analizar los trasvases de voto.

Después de la publicación de los resultados de la encuesta postelectoral del CIS, tenemos datos de sobra para ver la evolución del sentido de voto de los ciudadanos, y como puede ello verse reflejado en las próximas elecciones.

En primer lugar, pondremos las dos matrices de voto más importantes, desde los anteriores comicios europeos de 2009, y desde las más recientes generales de 2011 (pg 165).

En formato normal, se aprecia claramente un enorme trasvase hacia Podemos desde todas las candidaturas de ámbito español. Cualquier dato superior al 3% se considera un trasvase importante, pues muchas veces cuando se cambia el voto no se reconoce haber votado a otro partido previamente. Tenemos un trasvase del 4,7% de los votantes del PP, del 16,1% de los del PSOE, del 11,6% de UPyD, y del 26% de los de Izquierda Unida. Es decir, por extraño que pueda parecer, podemos tiene frontera electoral con todos y cada uno de los partidos de ámbito nacional.

Un efecto secundario de la aparición de esa nueva frontera es el bajísimo trasvase del PP al PSOE y viceversa, ninguno de estos dos partidos se beneficia de la bajada del otro, lo que encaja con la amplia percepción en la sociedad de que pactan y que por lo tanto, no son alternativa uno de otro.

tabla 1

Si queremos analizar el voto de podemos, dado que es una nueva formación, queda más claro si tomamos la matriz inversa:

tabla 2

Los resultados confirman lo visto anteriormente, un nada despreciable 10,6% de los votos de podemos proceden del PP, un 40% del PSOE, y un 24,4% de IU. El trasvase del PSOE y el PP es menor en términos relativos que el de IU, pero al tener más votos que IU, suponen un porcentaje mayor de la fuerza electoral de Podemos. UPyD también crece a costa de los dos grandes partidos, e IU crece a costa del PSOE.

Finalmente, es necesario estudiar la posible dualidad de voto entre elecciones generales y al parlamento europeo. En ocasiones los resultados de un tipo de elecciones no son comparables a otro tipo de elecciones, no solo por la participación, sino porque una parte del electorado puede utilizar elecciones consideradas menos importantes como voto de castigo al partido al que tradicionalmente votan pero que les está decepcionando, y sin embargo quizá en otras elecciones consideradas más importantes como las generales o las municipales, no cambien el sentido de su voto. Para hacer ese análisis, podemos tomar (no sin cierta cautela) las anteriores elecciones al parlamento europeo del 2009.

tabla 3

En este caso, vemos que los resultados son bastante parecidos en el caso del PSOE y de IU, pero que en el caso de los votantes del PP, el trasvase es menor (pasa del 4,7 al 2,9%) aunque sigue existiendo. Esa distorsión puede deberse a múltiples causas, no solo a la dualidad del voto: en 2009 no gobernaba el PP, el margen de la victoria del PP en 2009 fue muy inferior al de las generales de 2011, etc. Sin embargo, dado que la diferencia es apreciable, no se puede descartar que el trasvase de votos del PP a Podemos en unas generales finalmente fuera un tercio inferior al que se ha producido ahora. Aún así, seguiría siendo un trasvase nada despreciable.

En definitiva, la conclusión es que Podemos a pesar de su mensaje ciertamente rupturista respecto del Status Quo político actual, está ocupando una posición central en el sistema de partidos. Cabe por tanto preguntarse hasta qué punto los esquemas izquierda-derecha definen el centro político, o si los ciudadanos están decidiendo su voto en base a la posición central en otros ejes emergentes como el de la regeneración democrática y la participación política directa: el eje “arriba-abajo”, al que dedicaremos otro post en el futuro.

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